Relatos de Luz Serena (II). La clave de bóveda.

May 18, 2016

Este fin de semana pasado de nuevo recorrí la bonita y tortuosa carretera hasta  la Escuela de Atención Plena situada en el Monasterio Budista Luz Serena para continuar la formación en Mindfulness Basada en la Tradición Budista (MBTB), pero esta vez mucho mas consciente del camino que las veces anteriores, prestando atención a la luz tenue del atardecer atravesando los bosques de pino mediterraneo, atenta a olores, colores y al ronroneo del motor alegre.

La práctica de las semanas previas con la atención a las emociones me hizo ser consciente de muchas en esos momentos, una mezcla de alegria, excitación, curiosidad,...
 ¿Que nos esperaba este fin de semana dedicado a los contenidos mentales?. Durante la cena, todos hablábamos de las experiencias tenidas ese mes, se percibía alegría entre bocado y bocado, tanto por la deliciosa cena como por la compañia y la emoción del fin de semana por delante.

 

 

La respuesta llegó el sábado por la mañana con las palabras de Dokusho, "un error común es pensar que meditar es no pensar". Suele ocurrir cuando alguien medita por primera vez y tiene pensamientos que crea que no ha tenido una buena meditación.

 

El problema es que nuestra mente genera pensamientos del mismo modo que el estómago segrega ácido clorhidrico para hacer la digestión. Es su naturaleza intrínseca, porque esa es su función.

 

Cuando el funcionamiento previsto de nuestra mente se descontrola, del mismo modo que un exceso de ácido en el estómago producirá una úlcera, un exceso de "ruido" mental nos puede producir malestar, estress e incluso llegar a enfermarnos.

De lo que se trata pues es de conseguir que nuestra mente funcione correctamente, con pensamientos de calidad, no se trata de pensar mucho sino de pensar mejor, es decir enfocar toda la capacidad mental en pensamientos que nos ayuden a estar mejor, a encontrar soluciones cuando lo necesitamos y a tomar las decisiones mas apropiadas en cada momento.

 

 

Para ello hay que entrenar la mente como si un musculo fuese. Parece fácil y en realidad lo es, pero la mente es rebelde o mas bien terca como una mula y tratará de llevarnos por los circuitos o patrones establecidos una y otra vez, sólo con tenacidad y disposición conseguiremos domeñarla. La meditación es el aparato de gimnasio que vamos a utilizar para entrenar la mente.

 

Así que no queda otra que sentarse en silencio y observar esos pensamientos que van surgiendo con objetividad, dándonos cuenta de qué tipo de pensamiento es, un juicio, un recuerdo, una proyección, una imagen.... Me gusta esta práctica porque ya no tengo la sensación que voy a sentarme a "empollar" el zafu o cojin de meditación si empiezan a aparecer las indeseables distracciones, esos pensamientos que nos alejan de la atención a lo que quiera que hayamos elegido como foco, puede ser la respiración, las sensaciones, las emociones, etc.... Ahora el foco de atención será cualquier pensamiento que aparezca, ahora puedo observar y ponerles una etiqueta, pero... ¿qué ocurre?, ¿hay alguien ahí?

 

 

Cuando me centro en cazar esos pensamientos que seguro van a surgir, de repente me doy cuenta que no hay ninguno. Venga, me digo, no puede ser... es como si al enfocar con un enorme foco luminoso al actor  en escena, a este le entra el pánico y se esconde tras el telón. Lo que aun no sabía en esas primeras meditaciones es que todo eso son construcciones mentales tambien. Finalmente empiezan a asomar algunos recuerdos del día, y poco a poco empiezan a surgir las proyecciones mentales sobre el futuro. Pronto todo es una cascada de pensamientos, se concatenan unos con otros y me centro en observar y etiquetar cuidadosamente cada uno cual taxidermista con su colección de insectos. Es todo un descubrimiento realizar esta práctica, ¡¡ la barbaridad de pensamientos inútiles y absurdos que se pueden llegar a tener!!.

 

Enfocarse  en la actividad mental e identificar el tipo de pensamiento y si hay alguna emoción asociada es la primera fase, luego vienen otras que explicaré en el siguiente post, pues es complejo y exige un espacio exclusivo por su importancia y por último llegará la libertad interior de poder elegir y darse  cuenta que "yo no soy ese pensamiento". De este modo nos iremos dando cuenta que construimos un enorme entramado de pensamientos para dar soporte al yo, al ego, a lo mio, a mi mundo, ese donde yo soy alguien.

 

 

Toda esta construcción mental que hemos realizado a lo largo de los años es la "clave de bóveda" sobre la que se asienta el "yo", lo mio, lo que creo ser, y del mismo modo que un mapa no es mas que eso, una representación en 2D de un territorio que no solo tiene 3D sino además olores, contrastes de luz, sonidos.... la construcción mental del yo, es similar a un mapa de la verdadera naturaleza del ser humano. Somos mucho mas que nuestros pensamientos, si quieres descubrirlo por ti mismo, no esperes más, la meditación es la herramienta.

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